jueves, 18 de octubre de 2012

BAILE DE MAX PECHSTEIN



BAILE 1909


Baile
óleo sobre lienzo 95 x 120 cm
Belin, Brücke -Museum , propiedad privada


El baile como metáfora del ímpetu y el éxtasis de nuestras raices y de lo exótico , fue un descubrimiento de la modernidad . Este tema fascinaba también a los artistas de Brücke . Su programa artístico apuntaba al instante feliz , a la espontaneidad y a la autenticidad . Pretendían una y otra vez captar intuitivamente la vida en su forma más intensa . La noche de la gran ciudad les ofrecía para ello muy variadas sugerencias.

Kirchner y Heckel ya eran en Dresde ávidos consumidores de cultura popular, desde las  variedades hasta el circo. Pechstein se embelesó en Berlin con el Ballet Ruso en el teatro Kirch y con pantomimas y exposiciones etnológicas . Como Kirchner destacaba la carga erótica del  baile. Pero mientras su amigo buscaba su precaria salvación en los cabarés, Perchstein se inspiraba en los espectáculos exóticos de artistas y bailarines de fuera de Europa, como los ofrecidos por ejemplo , en el circo itinerante Sarrasani y las exposiciones etnológicas de Hagenbeck .

Su cuadro Baile fechado en 1909 aunque probablemente pintado en su primer semestre de 1910, refleja casi sorpresivamente una de esas escenas exóticas graves movimientos con trajes extraños . Aparece un cuadro destruido de 1910 como fantástico atavío de tocado afelpado , pantalón plisado y la parte superior acortada hasta la altura del ombligo . También la fisonomía está explicitada, podría tratarse de samoanas de trajes típicos , que en 1910  realizaron actuaciones en el parque zoológico de Carl Hagebenck . Heckel dibujó el croquis de una escena parecida de una bailarina semidesnuda en marzo de 1910 en una postal de  Berlín remitida a Rosa Shapire. Con su atuendo exótico no puede confundirse en modo alguno con la descocada artista de variedades con vestido de punto amarillo que pintó Pechstein, en enero de ese mismo año en Dresde en una postal que envió a Heckel






Dos bailarinas ( Erns Ludwigd Kirchner)
 
 
En el óleo de gran formato, sus dos protagonistas no hacen gala de practicar una danza sofisticada. Parece más bien que el pintor las observa durante el precalentamiento o el ensayo entre bastidores . Marca la identidad de la escena con pinceladas sueltas . Un  espejo refleja una mancha de luz sorprendentemente amorfa. Al lado, un vano conduce al exterior a un escenario iluminado, todo ello indicado por puras insinuaciones pictóricas En contraste con las pequeñas muchachas nerviosas de Kirchner  que bailan el can cán- se trata de bailarinas rusas con turbante, como muestra un grabado sobre el mismo tema- los vigorosos cuerpos de Persctein irradian confianza y calor . Si el primero pretende con el dinamismo sincrónico de los pequeños pasos , representar el buen ritmo, el otro muestra,en el tranquilo encuentro de un movimiento vertical y otro horizontal , la posibilidad de un
equilibrio interpersonal .
 
Por otro lado, Kirchner capta con delicadeza el conmovedor desamparo de sus bailarinas en sus caras maquilladas , que parecen caretas y la pusilanimidad de sus gestos, que casi  convierten el número en una caricatura . El cuadro de Persctein ocupó en septiembre de 1910 un punto destacado en la exposición de Brücke en la galeria de Ernst Arnold. De enorme formato , lo colgaron en un extravagante marco encima de la chimenea . Una fotografía y el grabado de Kirchner que reproduce el cuadro en el catálogo revela que Perstein eliminó postteriormente el lado izquierdo del cuadro con el pie de la bailarina,  De este modo , la escena del baile parece ahora más espontánea que la originalmente  realizada por el pintor
 
 
Mercedes Tamara Lemicka
18 -10-2012

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